3/9/12

GORDILLOS EN LA LFP


Estos días  que se habla tanto del tal Gordillo de Marinaleda, al que algunos disculpan e incluso jalean, viene a la mente la asamblea general extraordinaria de la LFP que mañana abordará las discrepancias por los ingresos por derechos televisivos. Pero no porque los trece clubes llamados "rebeldes" vayan a saquear supermercados, sino porque el Valencia no aparece en esa lista de disconformes.

Los planteamientos de los indignados nada tienen que ver con las posturas que propugna el alcalde y líder jornalero Juan Manuel, que galopa a caballo entre la corriente neorealista de Fellini y las pelis de aventuras de Errol Flynn, aunque su puño en alto poco tiene que ver con el del arquero de Shervood. Lo que quieren esos equipos, y para eso se van a sentar a hablar, es que el reparto del pastel resulte más equitativo, como ocurre en otras ligas europeas.

Nadie discute que los mejores equipos son los que alegran las competiciones. Pero nadie puede negar que sin los otros no habría Liga. Para lograr el equilibrio los clubs disconformes presionarán incluso con la posibilidad de provocar un retraso del inicio del campeonato.

Sorprende que algunos equipos no hayan levantado la voz ante las desproporciones de la distribución, que en la pasada campaña supuso que el Real Madrid y el Barcelona se embolsaran cada uno en torno a 140 millones euros, que fue prácticamente el triple de lo que se percibieron el  Atlético y Valencia (alrededor de 46 millones), los segundos dos clubes mejor pagados. Conforme miramos a los clasificados que están más atrás, se roza la humillación. Sólo faltaría calificarlos de comparsa, porque florero son los que permanecen muditos.

El club de Mestalla no se alinea con el espíritu de un Gordillo reivindicativo pero con cordura, aunque seguro que ese apellido de lateral zurdo internacional con medias caídas le ha pasado por la cabeza a la dirección deportiva, porque hoy tiene previsto concretar el perfil del defensa, con los nombres de Cissokho, Monreal y Lago sobre la mesa.

433 (Publicado en Las Provincias, el 13 de agosto de 2012)

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