24/4/15

ECHAR CUENTAS


Echar cuentas en fútbol, tan voluble en ocasiones, resulta arriesgado porque el espectáculo no deja de ser un juego y es conocido por todos que el camino está repleto de sorpresas y desconciertos. Si no fuera así resultaría la mar de sencillo acertar la quiniela, y a las pruebas me remito. Sin embargo, a pesar tanta veleidad, y aunque siempre se corre el peligro de que a uno le lean el cuento de la lechera, todos los equipos hacen sus números. Los de arriba y los de abajo, tanto al principio de la temporada, para establecer los objetivos, como en el tramo final, afinando los guarismos que en unos casos conducirán al título, en otros a los puestos de las competiciones continentales y, los más embarazosos, a esquivar la pérdida de la categoría. Cada cual echa sus cuentas.
A seis jornadas de que caiga el telón de la Liga se hacen más números todavía. En el Valencia ahora se echan cuentas de todo tipo. Desde hace semanas se han acentuado las de carácter  económico, para tratar de que la pretendida ampliación del contrato del canterano José Luis Gayá deje de ser una patata caliente, que lo es. Pero a medida que pasan las semanas, se han incrementado las cábalas de lo deportivo, porque el equipo es el cuarto clasificado y nadie quiere descartar miras más elevadas. A pesar de que por delante el Atlético le aventaja en cuatro puntos, y de que el inmediato perseguidor, el Sevilla, haya recortado las distancias a dos, existe optimismo entre los aficionados alentado desde algunos sectores promocionales.
En apenas ocho días, el tiempo que va del lunes 27 al 3 de mayo, el Valencia está en disposición de asestar un golpe de mano en la competición. Al menos eso es lo que piensan muchos valencianistas, como le ocurre al amigo que algunas veces me ha acompañado en estas líneas. Si en el Camp Nou dio una lección, antes rivales de medio pelo no hay espacio parar la mínima duda. Por eso mi amigo insiste en que los tres duelos con Granada y Éibar en Mestalla y Rayo en Vallecas que han de reportar nueve puntos. Y  además está convencido de que ni el Atlético ni el Sevilla saldarán con victorias sus respectivos enfrentamientos con el Elche, Villarreal y Athletic, los madrileños, y Rayo, Éibar y Real Madrid, los andaluces.
Todo es cuestión de confianza, aunque a veces el fútbol, tan veleidoso, se tuerce y las cuentas acaban siendo como las del Gran Capitán. "En palas y azadones, cien millones", dicen que dijo Fernández de Córdoba cuando echaba números con el Rey. A pesar de que los protagonistas, para sacudirse la responsabilidad o porque no se les olvida que en alguna ocasión le vieron las orejas al lobo, terminan aludiendo a  que al final en el campo son once contra once, el Valencia no puede dejar pasar este tren. Por lo que hemos visto sus cuentas no necesitan la prueba del nueve, y antes de acudir al Bernabéu ha de dejar claras cuáles son sus aspiraciones.

576 (Publicado en Las Provincias, el  24 de abril de 2014)

21/4/15

El sembrador de dudas

Publicado en Valencia Fruits, nº 2.669 (21 de abril de 2015)

17/4/15

DELITOS DE ODIO


Hace un par de días Interior presentó el último informe sobre los "delitos de odio" cometidos en España. Se trata de un estudio que recoge infracciones verbales y físicas por cuestiones de intolerancia hacia inmigrantes, discapacitados, homosexuales, mendigos, prácticas religiosas... o cualquier otro factor similar, como son las diferencias ideológicas.

El mundo del fútbol no se escapa de esos delitos de odio, aunque el calificativo de "diferencias ideológicas" no parece  el más idóneo para la definir la mentalidad de quienes en la grada de un estadio se expresan como verdaderos energúmenos y que además parece que consideran que para dar ánimo al equipo propio vale el insulto al contrario.

Este tipo de infracciones, de carácter penal y administrativo, no son nuevas en los recintos deportivos. Habitualmente las cometen espectadores en forma de agresiones verbales, como insultos, o pancartas y banderas prohibidas. Sin embargo en los últimos tiempos también se han dado casos protagonizados por los propios jugadores; son agresiones gestuales de las que hay recientes ejemplos.

La violencia, como agresión física, es el mayor peligro y se produce muchas más veces en los aledaños de los campos que dentro de los estadios. Los hechos lo demuestran así. No obstante, como reflejo de una sociedad intransigente, en los recintos deportivos se reiteran situaciones de agresiones verbales y gestuales como paso previo a la violencia física, y el sentido común reclama que se erradiquen de una vez por todas. Para eso se estableció la Ley contra la Violencia en el Deporte, la aplicación de disposiciones contra los "delitos de odio", la reciente cruzada que inicio la LFP tras la muerte de un aficionado ultra en una reyerta en las inmediaciones del estadio Calderón, y la colaboración de los clubes, aunque muchas veces sea más de boquilla que otra cosa. Pero con independencia de las distintas medidas cautelares y denuncias que se tramitan a la Fiscalía debe aparecer la prevención, la concienciación de la sociedad, obligada a aportar su esfuerzo para ponerle proa a tanto sinsentido.

En Mestalla el lunes vimos el reflejo de esta consideración, cuando parte de los aficionados silbó al unísono para hacer callar a quienes trataban de ofender o provocar al rival, Levante, entonces con cánticos de "A Segunda, oé", aunque en otras ocasiones se han escuchado cosas peores. No es la primera vez que el público del recinto de Artes Gráficas se muestra con mayoría de edad, aunque no la suficiente. Hace falta más. La sensibilización ha de ser la mejor medicina para apartar a quienes confunden dar apoyo con provocar y ofender.  Pero si diariamente vemos ejemplos que se ofrecen en algunos programas de televisión y no pasa nada, pues...

574 (Publicado en Las Provincias el 17 de abril de 2015)

15/4/15

Surcos

(Un recuerdo al maestro Jano)

Publicado en Valencia Fruits, nº 2.668 (15 de abril de 2015)

31/3/15

Injertos

Publicdao en Valencia Fruits, nº 2.667 (31 de marzo de 2015)

24/3/15

Carnicería política

Publicado en Valencia Fruits, nº 2.666 (24 marzo 2015)

20/3/15

UN EQUIPO PRIMAVERAL

La primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido. Lo escribió don Antonio de quien desconozco si era o no un aficionado al fútbol, aunque seguro que de haberlo sido, en alguna tertulia como las del Café Español hubiera insinuado a sus camaradas que la primavera tiene bastante que ver con el Valencia, porque no se trata solo de un término astronómico. En literatura también sugiere ideas de cambio y renovación, y el equipo de Mestalla precisamente lleva tiempo en eso, metido en un periodo de evidente crecimiento después de unos años de desasosiego. La primavera, a pesar del tiempecito que la acompaña, está ahí.
La actitud que ha mostrado el equipo blanquinegro evidencia esa coyuntura primaveral de rejuvenecimiento y cambio, y a medida que van pasando las jornadas aumenta la confianza. La de los jugadores y la de una afición muy comprometida, que seguramente hoy acudirá en elevado número al campo Martínez Valero.
El Valencia viaja a Elche decidido a refrendar la tercera plaza que ocupa, y parece que poco va a importar la ausencia del sancionado Rodrigo, la del lesionado Enzo Pérez, o la alineación o no del renqueante Negredo porque ha regresado el talismán Alcácer. El torrentino es una garantía para tratar de aumentar la racha de seis partidos consecutivos sin perder –16 puntos sobre los 18 posibles–, que es lo en esta recta final, a once jornadas de que caiga el telón, ha llevado a que el horizonte blanquinegro se vea mucho más despejado y se incrementen las aspiraciones.
El Valencia arrancó el campeonato con entrenador nuevo, jugadores nuevos y, por lo tanto, con la mochila de un mar de dudas, pero ha conseguido muy buenos resultados en la Liga y hoy por hoy aparece situado en un lugar de privilegio que muy pocos, por no decir nadie, podía imaginarse hace unos meses. Ahora se desenvuelve en un paisaje del que fue asiduo en otro tiempo, que no está dispuesto a abandonar. Y aunque a estas alturas del torneo todavía no está claro a qué juega, los números le avalan y claro, después de tanto padecer, es más que suficiente para volver a ilusionar a una afición que estaba hartita de ver que el equipo, el club en general, navegaba en aguas de absoluta mediocridad.
A la estabilidad económica que aportó la llegada del empresario Peter Lim –ya no tienen sentido, y por eso apenas se repiten los almuerzos playeros y los contubernios de una oposición viejuna– se han incorporado los buenos resultados. De esa forma el primaveral Valencia ha dejado atrás el tufo a fritanga, le ha plantado cara a los equipos XXL, ha vuelto a codearse con ellos y además no pierde comba con los que menos pintan. Bueno, vamos a verlo en Elche.

573 (Publicado en Las Provincias, el 20 de marzo de 2015)

17/3/15

El lápiz del esteta


Publicado en Valencia Fruits, nº 2.665  (17 de marzo de 2015)

13/3/15

EL MACHO ALFA



En el fútbol también hay machos alfa. Y machos beta y muchos machos omega. Como ocurre en cualquier orden jerárquico, en el deporte aparecen los diferentes roles que se utilizan en los estudios antropológicos, aunque solo se cita, porque destaca, el que alude al líder; al hombre de mayor relieve en el grupo. Los otros van de gris. Por ejemplo, Ronaldo y Messi personalizan al individuo dominante en sus respectivos equipos, Real Madrid y Barcelona. Son el prototipo. Pero además, en el mundo futbolístico, existen otros escalafones en los que de la misma forma aparece ese término de privilegio, como es en el caso de algunos entrenadores, e incluso de presidentes de clubes.
El concepto de macho alfa, no obstante, se puede entender de diferentes formas, y además en algunas ocasiones se interpreta erróneamente porque se trata de individuos que sin llegar a alcanzar el caudillaje, desarrollan la patología de hacer ver al resto de los mortales que ellos están por encima del bien y del mal. Son el macho-macho. Sin ir más lejos es lo que ofreció el miércoles Mourinho cuando culpó abiertamente a sus jugadores del batacazo continental que se había dado el Chelsea. Y no se trata de un ejemplo aislado, porque en el fútbol ha habido, hay y seguirá habiendo muchos casos más. Pero el macho alfa como tal, el individuo con rango, que es respetado y seguido por el resto de la manada, es otra cosa muy diferente. ¡Y lo sabes!, que diría Julio Iglesias.
En el Valencia hay más de un aspirante a convertirse en macho alfa. En la plantilla, tal vez por tratarse de un equipo que está moldeándose, no aparece un líder carismático como otro tiempo lo fue, pongamos por caso, Mario Alberto Kempes. Sin embargo han surgido una serie de jugadores que han ido adquiriendo un peso significativo, como son los casos de Javi Fuego, que bien podría decirse que aunque en la sombra tiene mucha ascendencia en el vestuario, o de Nicolás Otamendi, porque para los aficionados el defensa argentino representa el prototipo de futbolista de raza, implicado y con carácter. Los dos están en ese buen camino.
Si miramos en la orilla social de la entidad también aparecen una serie de individuos con rango y alta posición que son venerados por los aficionados. Sin embargo ser macho alfa en el Valencia es un privilegio que ahora mismo podría decirse que solo lo atesora Amadeo Salvo, y no me atrevo a decir que del todo. Aunque, eso sí, desde que se inició el proceso de venta del club, el presidente ejecutivo adquirió una condición que, si las cosas siguen como están yendo –y no tienen porqué cambiar–, le conducirán a asegurarse ese epíteto.

572 (Publicado en Las Provincias, el 13 de marzo de 2015)

10/3/15

El sobre sorpresa


Publicado en Valencia Fruits, nº 2.664 (10 de marzo de 2015)