17/10/14

LA PACIENCIA

Las fábulas son narraciones breves que siempre terminan con una lección moral. En cambio los cuentos, no necesariamente, y además pueden ser más extensos. Aunque si alguien pretendiera darle la vuelta al relato de "Pedro y el lobo" que está viviendo el Valencia con lo de la venta de la sociedad, por lo que ahora me cuentan habría que añadirle obligatoriamente una moraleja. Después tantos y repetidos "¡Que viene Lim, que viene Lim!" –que para la oposición es un lobo–, aseguran que esta vez va muy en serio. Que Bankia y Meriton han coincidido en el "Va de bo!" de la pelota valenciana. ¡Ya sería hora, ya! Y si por fin es hora, pues bienvenido sea, aunque de momento todo está dicho pero no hay nada hecho.
 
Pero dado que desde el club se insiste con vehemencia en que ya está a punto de caramelo, y este asunto se está haciendo más que largo, a pesar de que ya se han dado muchos, parece obligado ofrecer un último voto de confianza. Más aún cuando el equipo está siendo de fábula. Ha ilusionado a los aficionados, seduce convertido en animador del campeonato, y está camino de A Coruña decidido a seguir la escalada frente a un rival que cuenta sus partidos por decepciones. Solo hay que echar un vistazo a la clasificación y a las cifras: Uno arriba, sin conocer la derrota, y el otro abajo del todo, sin saber lo que es ganar en Riazor. Además, los de Nuno llevan prácticamente el mismo número de goles a favor que ha encajado el equipo de Víctor Fernández.
El pasado reciente, además, determina que A Coruña es un escenario propicio para seguir sumando, y esta visita, por la solvencia que está demostrando el Valencia, desde luego obligará a que los deportivistas traguen saliva. Todo está a favor. Aunque lo peor que le podría pasar al equipo de Nuno –que no lo creo que ocurra–, sería que los jugadores pensaran que está todo hecho. Si en vísperas del duelo con el Atlético en Mestalla Alves y Alcácer le trasladaron la presión al rival para continuar a lo suyo, ahora no es necesario que digan nada, porque los números cantan. El apremio lo tiene el Dépor.
Y a lo mejor cuando estás líneas ya estén la rotativa, va y resulta que se han firmado los documentos que dicen que ya están horneándose y el equipo se presenta en Riazor todavía con mayor respaldo del que ahora tiene con el buen momento de los Alves, Otamendi, Gayá, Fuego, Parejo, Alcácer, Rodrigo... Entonces la moraleja del cuento será algo así como que la paciencia sí que es la madre de todas las virtudes. ¡Por fin! Porque esta vez ya, como decía Ángel Garó, va a ser la "refinitiva", ¿no?
 
556 (Publicado en Las Provincias, el 17 de octubre de 2014)

14/10/14

Explicaciones

Publicado en Valencia Fruits, nº 2.646 (14-10-14)

10/10/14

UN JUEGO

Vamos a imaginar situaciones. Pongamos que quien está hablando es el padre Atienza, un profesor apasionado del deporte, al que nunca se le iba la mano como a otros profesores de mi cole, pero que siempre impresionaba por el  tonito que utilizaba cuando advertía de algo.
 
–Dile a tu padre que venga, que quiero hablar con él.
En ese momento el rubor empezaba a ascender desde los tobillos, las orejas tomaban un color bermellón y uno no sabía hacia dónde mirar. La sensación aún era peor después, al trasladar el mensaje al padre, que sometía al chaval a un profundo interrogatorio para que le adelantara la trastada que se suponía que habría cometido. Esa noche no pegaba ojo y al día siguiente, cuando los dos iban camino del colegio, a él le temblaban hasta las costuras de los calcetines.
Al llegar entre sudores a la calle Albacete, los compañeros que ya intuían lo que se avecinaba, permanecían expectantes en completo silencio –salvo un niño cabroncete, que sonreía como una hiena–, y cuando terminaba la charla padre-profesor, se acercaban a consolarle porque además habían escuchado el "ya hablaremos cuando vuelvas a casa" con el que se había despedido su papá.
Ahora avancemos en el tiempo y pongámonos en el caso de que quien está hablando es, Cristóbal Montoro, y delante de él tiene a una de las figuras del fútbol mundial.
–Dile a tu padre que venga, que quiero hablar con él.
El ministro de Hacienda se expresa así por algo más que una trastada, porque por el medio aparece la Fiscalía Anticorrupción y el juez Pablo Ruz y eso nunca viene por un quítame esas pajas. ¿Y llama a su padre? Sí, porque es quien le lleva los asuntos económicos.
Pero, continuemos con el juego: De nuevo echemos la vista atrás hasta aquellos chicos acongojados viendo la angustia del compañero encausado, y rápidamente cerremos los ojos e imaginemos que en lugar del tremendo silencio, cuando chaval llega con su padre a la cita con el padre Atienza, los que le esperaban empiezan a aclamarle, a aplaudirle, y él responde sonriente y les saluda como un torero que termina de cortar las dos orejas.
Ya sé que eso no tiene ninguna lógica. Pero lo he dicho al principio. Se trataba de un juego. De un juego de imaginar situaciones. Y hay muchas más por evocar. Incluso podíamos imaginar que al final de la historia ese alumno recapacita, acaba sacando buenas notas, y que la estrella del balón –y otros en situación similar–, cumple con todas sus obligaciones tributarias y, eso sí, le anuncia a su papi:
-Ya hablaremos cuando lleguemos a casa.
 
555 (Publicado en Las Provincias, el 10 de octubre de 2014)

8/10/14

Tahúres





En lugar de hablar de tahúres prefiero meter un dibujo.

7/10/14

Ícaro y Caja Madrid

Publicado en Valencia Fruits, nº 2.645 (7-10-14)

6/10/14

¡A ver si alguien se decide a tirar de ella de una vez!




¡Ahí la dejo! ¡A ver si alguien se decide a tirar de ella de una vez!

Sí, muchas veces prefiero dibujar a escribir...


3/10/14

LOS MUROS

El único muro soportable es el de Pink Floyd –por cierto ha anunciado su regreso después de casi veinte años de silencio– y lo demás, alambradas y vallas, siempre son detestables aunque algunas tengan una doble lectura, como sucede con las que el Valencia ha colocado en Paterna, con frases de números uno del deporte mundial para motivar a los futbolistas. Es un mensaje de ayuda, con el objetivo de estimular la competitividad, pero en la otra cara de la moneda aparece un resultado distinto: El cerramiento definitivo del campo de entrenamiento, que aísla más a los jugadores.
 
Es parecido a lo que ocurre con el nuevo muro que se ha construido en la ciudad deportiva para aislar a los chavalitos del fútbol 8. Un tabique que impide la visión y deja fuera a los papis y mamis que se rascan el bolsillo para acercarlos hasta allí. Algunos expertos consideran que los familiares deben permanecer lejos para no interferir en la labor de los entrenadores y en ese sentido recordamos la frase que se le atribuyó a Bernabéu. Aquello de que "no hay nada peor que una corista con madre y un futbolista con padre". A lo mejor es por eso.
 
Hace poco más o menos un año, cuando Amadeo Salvo cumplió sus primeros cien días como presidente del Valencia, y a Peter Lim aquí sólo se le conocían quienes habían curioseado en las listas de Forbes, o por su interés en adquirir el Liverpool, el club puso en marcha una serie de iniciativas de proximidad con los aficionados.
Proyectos atrayentes, como la mano de pintura que se dio a Mestalla con los colores corporativos; las leyendas que inundan la zona de vestuario y el túnel; los cartelones con las imágenes de míticos jugadores que aparecen en las fachadas del recinto, pasando por el diseño del gigantesco murciélago de la grada hasta lo de rebautizar como Antonio Puchades el mini estadio de la ciudad deportiva donde... Eso, sí, el "muro de la vergüenza" que en 1998 Pedro Cortés mandó derribar y diez años después se reconstruyó por iniciativa delinfausto Koeman, ahora continua por otro lado y cada vez aísla y separa más a los deportistas de los seguidores.
Los muros son detestables. A veces incluso como metáfora de dificultad. Porque, por ejemplo, no hay que ver el partido de mañana como un muro para el Valencia. Y si el Atlético lo fuera por su caché y porque llega con la etiqueta de favorito –es posible que lo sea–, está muy bien lo que han hecho Alves y Alcácer: Pasarle esa teórica presión añadida y seguir a lo suyo. De la misma forma que no se puede pretender que algo cambie si siempre se hace lo mismo, tampoco son convenientes las variaciones si los resultados convencen. Y este equipo, de momento, seduce y es capaz de romper la muralla.
554 (Publicado en Las Provincias, el 3 de octubre de 2014) 

30/9/14

Tejiendo... una manta eléctrica.


Publicado en Valencia Fruits, nº 2.644 (30-9-14)

23/9/14

De los homíninos al homo sapiens

Publicado en Valencia Fruits, nº 2.643 (23 de septiembre de 2014)

19/9/14

RELAXING CUP

El mundo del fútbol se ha adueñado del verbo polarizar. Yo polarizo, tú polarizas, él polariza. Blanco o negro; día o noche; estás conmigo o estás contra mí. Dicotomía total, y eso no es bueno porque no hay término medio en el que siempre se ha dicho que reside la virtud. Es  un verbo que lleva implícita la ausencia de neutralidad, aunque a veces la competencia ha resultado beneficiosa, como ocurrió en los años veinte en el incipiente Valencia CF, con la sana rivalidad entre los "Montistas" y "Cubellistas". Pero aquello es otra historia.
Ahora no es así. Ni aquí ni allá. Lo sabe Albelda, lo está viviendo Casillas, y lo vive Alcácer por la pugna por el dorsal 9 de la selección. Esto ha cambiado para mal y ha desembocado en una falsa dualidad de cuadrilátero en la que los periodistas tenemos responsabilidad. Más que nada por las defensas incondicionales o, peor aún, por los apoyos que el tiempo acaba por desvelar que se alcanzaron a cambio de no sé qué prebendas. El "estás conmigo o estás contra mí" sigue ahí.
La venta del Valencia también empezó con una dualidad, aunque hubo otros pretendientes que llamaron a la puerta con un ramito de flores y el anuncio de una gran dote que nadie llegó a ver porque en todos los casos faltó una mano de cristasol. Excesiva opacidad. Se echó de menos la transparencia en aquellos y en los del mano a mano, aunque eso a algunos les importó un bledo, porque cada cual ha tenido destacados apoyos incondicionales sin mirar mucho más allá.
Al final quedaron dos y estos días ha trascendido que lo de los rusos de Zolotaya fue una trola como un piano. Eso es, al menos, lo que ha denunciado un defraudado Alfonso Rus. El que entonces se erigió en su mejor embajador, ha desvelado que aquellos no tenían ni un duro. ¿Y ni él ni Subirats ni Carboni llegaron a sospechar el bluf? ¡Pues sí que se la metieron doblada!
Y ahora resulta que en la otra acera los de Meriton, embajadores de Peter Lim, que no sé cuánto tiempo llevan negociando con Bankia la compra del Valencia, han recibido la orden de su jefe de plegar velas y han regresado a Singapur sin cerrar la operación. Mare meva! Menos mal que en lo deportivo el equipo ha sacado pecho, porque lo que es en lo social...
¿Y ahora qué? ¿Quién es el bueno en este sainete?, porque esto tiene toda la pinta de ser un sainete. ¿Peter Lim o Bankia? De momento, lo que escribió Campoamor: Todo es según el color del cristal (léase intereses particulares) con que se mira. Las dos partes dicen que lo retomarán, que es un simple descanso. Sí, tiene toda la pinta de ser un relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor, y eso no es lo mismo.
553 (Publicado en Las Provincias, el 19 de septiembre de 2014)