1/10/12

EL ESPíRITU DE LA NORMA


El razonamiento que Mauricio Pellegrino hizo sobre lo que él considera injusta expulsión de su jugador Sofiane Feghouli en el partido del sábado, contra el Zaragoza, tiene bastante sentido aunque, probablemente, como hablamos de fútbol, un mundo de extremos, el sentido común tiene más opciones de caer en saco roto que de prosperar.

El futbolista argelino vio la cartulina roja por doble amonestación y su entrenador alude especialmente a la primera sanción: "Por no respetar la distancia reglamentaria en la ejecución de un tiro libre", lo describe así en el acta el árbitro Pérez Montero.

Sin meter un sólo pie en la filosofía jurídica, todos coincidimos en que una cosa es la redacción de las leyes y otra, muy diferente, el poso que está debajo de lo escrito: el espíritu de esas normas. Pero también sabemos que no resulta sencillo determinar el propósito que tuvo del legislador al plasmar la doctrina en papel, ni tampoco la verdadera intención que movió al infractor. Y como además nos desenvolvemos en un mundo anclado al pasado, donde los que mandan han demostrado demasiadas veces pocas luces, el asunto llega a adquirir dimensiones surrealistas.

Aparte de que probablemente Feghouli fue un ingenuo al mantenerse cerca del balón y propiciar que el rival, con picardía, lo lanzara sobre él para provocar la falta, el entrenador del Valencia insiste en que el futbolista no intentó cortar la trayectoria, impedir la ejecución del saque, y por eso entiende que los servicios jurídicos del club podrían recurrir dicha sanción y, en caso de prosperar, evitaría el castigo de un partido de suspensión, que coincide con el derbi del domingo, en Orriols. Otra cosa es el temor a que la protesta conlleve represalias, que todo ha habido en viña del Señor.

Pellegrino no está pidiendo que se rearbitren los partidos. Nadie habla de eso. Creo que él, como otros muchos entrenadores y gente del fútbol, se conformaría con que pusieran una pizquita de sentido común a la hora de aplicar las normas.

452 (Publicado en Las Provincias, el 1 de octubre de 2012)


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