29/7/10

Negocio y pasión

La constancia y la capacidad son dos columnas sobre las que fraguan las victorias. Aquí tenemos el escaparate, está lleno. Nadal en tenis, la selección española en fútbol, Contador en ciclismo, Alonso en Fórmula-1, Lorenzo en Moto GP. El camino no ha sido fácil. Al éxito se llega por el trabajo. El laurel de los vencedores no se regala.
En su particular andadura, el Valencia ha iniciado en Eslovenia el camino en busca de lo máximo. ¿Acaso es pronto para hablar de objetivos concretos? Probablemente, sí. La ambición es buena, aunque siempre con mesura, yendo día a día, no sea que se indigeste. Es bueno mirar al horizonte, pero también es conveniente hacerlo consciente de las limitaciones de cada cual y mirar dónde se pisa para no tropezar con Peter y su principio; aquello de que todos tendemos a ascender hasta alcanzar el nivel de incompetencia.
«La ilusión es mi camino» fue un lema que lucía el autobús del equipo español en el Mundial de Sudáfrica. La esperanza es patrimonio del ser humano y en su caso, el Valencia, ha arrancado con entusiasmo, con ideas claras y paso firme. Los partidos de pretemporada sólo deben de tener una lectura, que es ajena al marcador: asimilar cargas de trabajo y conceptos de táctica y estrategia, aunque si Soldado o Aduriz hacen diana con facilidad, mejor que mejor. Nadie echará la vista atrás ni Manolo Llorente, que se atasca con el micrófono en la mano, pasará un mal trago como el sábado ante los peñistas, para hacerles ver que las ventas del Guaje y Silva fueron una obligación para salvaguardar la supervivencia de la sociedad. Al final acabó firmando autógrafos.
Benedetti dijo que contra el optimismo no hay vacunas, y como el cuento de la lechera está demasiado oído, sin perder el entusiasmo conviene vivir la realidad. A pesar de hacer agujeros y más agujeros en el cinturón y de que los argumentos del presidente puedan compartirse o no (son los que hay y el Valencia es una SAD), el futuro del club lo marcará el desarrollo de la temporada. El fútbol es mitad negocio y mitad pasión.
127. (Las Provincias, 28 de julio de 2010)

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