5/7/10

Debates y goles de Villa

El de Sudáfrica va a pasar a la historia como el Mundial de los debates. Primero, por el dichoso Jabulani, ese balón que no ha gustado a casi nadie, especialmente a los porteros, y si no que se lo pregunten al inglés Robert Green o al argelino Fawzi Chaouchi, que todavía no se han sacudido el sabor amargo de los goles absurdos encajados.
Pero apenas comenzó el campeonato, y tras la grave equivocación del uruguayo Jorge Larrionda en perjuicio de Inglaterra en su duelo con Alemania, y luego del italiano Roberto Rosetti a favor de Argentina en el encuentro contra México, la mirada se dirigió hacia los árbitros.
Entre tanto, aquí, y también en Sudáfrica, se generó un amplio debate en torno al doble pivote (Busquets-Xabi Alonso) que utiliza el seleccionador Vicente del Bosque. Alegando diferentes motivos, unos con mayor y otros con menor acritud, Aragonés, Toshack, Maradona y Cruyff cuestionaron sus decisiones. ¡Ah! Y no dejemos atrás la polémica sobre el estado de forma de Iker Casillas, la conveniencia de su titularidad y la influencia de su pareja.
Ahora, con la selección española en semifinales del campeonato, casi todo sigue igual. Las discusiones empañan la gesta histórica, y siguen los debates sobre el balón que se escurre como un conejo y bota y rebota y en tu culo explota; los desaciertos arbitrales (algunos más que errores son verdaderos horrores), y se olvida el doble pivote para polemizar sobre si Torres debería dejar la titularidad a Llorente.
Pero la cosa no queda ahí. Lo de «Villa, Villa, maravilla» para algunos todavía no es un eco que se desvanezca en Mestalla. Cuesta resistirse al definitivo adiós del Guaje. Aunque la realidad diga que ya es historia del Valencia, muchos aún lo ven como artillero propio, a pesar de que desde primero de mes es oficialmente jugador azulgrana.
En fin, con datos objetivos, al menos cuatro de los cinco goles que lleva han tenido color blanquinegro. ¿Y si acaba el campeonato como máximo goleador, los dos equipos compatirán el honor?
117. (Las Provincias, 5 de julio de 2010)

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