5/9/11

Estrés en el fútbol

La mayor parte del personal ha vuelto ya a la cruda realidad. Se cambian las vacaciones por la rutina. Atrás quedan las montañas o playas. Y los pequeños inconvenientes, procesionarias, mosquitos o medusas, se convierten ahora en enormes problemas emocionales, aparte de los consabidos embotellamientos, prisas y aglomeraciones. Son esos trastornos que los expertos llaman estrés postvacacional.
Como el parón liguero prácticamente ya es historia, a los equipos de fútbol también les salpica ese síndrome. Aunque han aflojado bien poco, todos han de recuperar el pulso y volver a la rutina, a pesar de que en algunos casos hasta el jueves no podrán contar con todos los efectivos para preparar la tercera jornada de la Liga, que realmente es la segunda. Por cierto, ¡qué tiempos aquellos en los que, en situaciones así, el Valencia se entrenaba casi en familia, porque aportaba hasta nueve futbolistas a los equipos nacionales! Tampoco son tan lejanos, ¿eh? Pero vamos a lo que vamos.
Algunos sicólogos suelen decir que lo del síndrome postvacacional no existe y lo definen como un malestar pasajero. Sin embargo, admiten que a veces afecta de forma muy negativa e incluso en ciertas ocasiones puede convertirse en un suplicio, cuando a la habitual tensión se acumulan otras contrariedades y preocupaciones. Es lo que se entiende como una hiperexigencia. Realmente es el resultado de una sociedad en la que el trepidante ritmo de vida provoca ansiedad.
En el mundo del fútbol está claro que no será lo mismo retomar la competición para el Valencia, que lleva tres puntos en la mochila, que para el vecino Villarreal, que tiene las alforjas vacías y aún no le han desaparecido las cicatrices de los cinco costurones de sutura.
Mientras el Madrid y el Barça libran su batalla, los demás pelean por diferentes objetivos y curiosamente la jornada se presenta espectacular por los Valencia-Atlético y Villarreal-Sevilla. Dos duelos con cuatro gallitos llamados a crear ansiedad a los gigantes.


294. (Publicado en Las Provincias, el 5 de septiembre de 2011)




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