12/3/12

Del aprobado a la calabaza

Manolo Summers dirigió “Del rosa al amarillo”. Los cinéfilos la recordarán. Ayer, viendo el partido Valencia-Mallorca, me vino a la memoria la película, porque reflejaba la combinación de dos historias correlativas (de ahí el título) pero al mismo tiempo independientes entre sí. Y eso es lo que resultó el partido de Mestalla. Dos sucesos consecutivos (el del primer y segundo periodo) que a la vez presentaron un carácter totalmente autónomo.
Resulta inexplicable concretar qué le pasó al Valencia. Y más a vuela pluma, sin apenas tiempo para la reflexión. Por eso, a lo mejor, más que escuchar las explicaciones que tras la decepción dio el entrenador, habría que acudir a especialistas en enigmas, conocedores de lo paranormal y expertos en lo oculto. Más que del rosa al amarillo, el Valencia pasó del aprobado a la calabaza, del blanco al negro sin detenerse un instante en la escala de grises, que es amplísima. Del dominio, de la iniciativa y los goles, en lo que se tarda en parpadear, el equipo se refugió en la angustia, la desesperación y el suspenso. Y como eso no es nuevo, ya va siendo hora de que se lo haga ver. Cuando un enfermo no mejora, a lo peor es que es que el diagnóstico no ha sido el acertado, la medicación que toma no es la adecuada y probablemente se hace necesario variar el tratamiento. El caso de Unai en el Valencia es paradójico. No ha calado pero los números le han avalado. Tercero en la Liga (con menos colchón), en la Copa llegó a las semifinales ante el Barça, y tras el batacazo en la Champions ha puesto las esperanzas en la Europa League, donde el jueves buscará una plaza para los cuartos. Sin embargo el juego que propugna ni es juego ni es “ná”. El Capitán Trueno estará arropado por Goliath, Crispin y la guapa Sigfrid, pero ya hay quien piensa en el Jabato, en el Corsario de Hierro, el Capitán América y en otros héroes de papel. Porque no nos engañemos, esto es papel.
371 (Publicado en Las Provincias, el 12 de marzo de 2012)










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