25/2/11

Respaldo a Emery

La responsabilidad es una virtud individual y un compromiso social y no es bueno que en el Valencia se eche en falta con tanta reiteración. A los casos protagonizados por Miguel, Ever o Mathieu, se ha añadido en las últimas horas el de Chori Domínguez, a quien se pretende multar por desconsideración con Carcedo, segundo entrenador del equipo.
Rápidamente hay que decir que el futbolista ya se ha disculpado. Ahora toca que Emery y Llorente se pongan de acuerdo para sentar las bases y establecer definitivamente un antes y un después. No es de recibo que situaciones de este tipo resulten habituales. El club ha de tratar de que sólo se hable de que el Valencia encabeza su liga particular y de que ahora se avecina un difícil trayecto porque ha de medirse a rivales como el Athletic, Barcelona, Mallorca, Schalke 04, Zaragoza, Sevilla...
En los casos de indisciplina, una mayoría es partidaria de tocar el bolsillo de los futbolistas antes de imponerles un castigo deportivo. Pero al margen de que la elección entre uno y otro correctivo es discutible (¿debería prevalecer lo más conveniente para el equipo?), no resulta sencillo llegar al desenlace. No es fácil, no.
Previamente a la pretendida sanción económica, la normativa exige la apertura de un expediente disciplinario y, una vez comunicado al futbolista, éste dispone de un plazo de cinco días para realizar alegaciones. Además, aparte de que la mayoría de veces el asunto se acaba ahí, y de que las propuestas quedan en simples tironcitos de orejas de carácter estrictamente mediático, al jugador siempre le ampara el derecho final de poder acudir a la justicia laboral.
Con independencia de la multa y de la cuantía (los máximos y los mínimos los establece el reglamento disciplinario del convenio colectivo que suscribieron la AFE y la LFP), el consejo del Valencia tiene la obligación arropar al cuerpo técnico. Una cosa es que siembre dudas sobre si le ofrecerá o no la renovación y otra, muy distinta, que el entrenador deba de comerse ese marrón.

215. (Publicado en Las Provincias, 25 de febrero de 2011)

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