7/6/13

¡ADELANTE CON LOS FAROLES!

Como hasta el cuarenta de mayo no debes de quitarte el sayo, podríamos decir que seguimos en el que para muchos es el mejor mes del año, porque junio está siendo florido y hermoso para el Valencia. El nuevo consejo y el nuevo entrenador han arrancado una etapa de ilusión, que es lo que pedía a gritos esa grada de Mestalla, cada vez menos numerosa e incluso menos crítica.
¿Brotes verdes? ¿Luz al final del túnel? Los aficionados han dado las bendiciones al nuevo proyecto que lideran Salvo y Djukic. Y es que el valencianismo estaba ávido de cambio. Y el cambio ha supuesto varias cucharadas soperas de ilusión, aunque la esperanza que encabezan el cartel de fiestas necesariamente deberá de ir de la mano de la realidad que pueda fijar las diferencias entre el pasado, el presente y el futuro.
Para empezar parece bueno y apropiado que se hable de fomentar la unión. Es algo que en el Valencia se ha echado de menos porque las guerras por el poder han eclipsado cualquier atisbo de alcanzar unidad.
Y es lícito y normal abrir los frascos del ánimo y de la ambición, aunque conlleve críticas por considerar que otra vez, como tantas, se está vendiendo humo. Pero seguro que los reproches serían más ácidos si en lugar de hablar de democratizar la sociedad, de transparencia, de triunfos, de mantener o superar un equipo competitivo o de despertar a un gigante dormido, se hubiera mantenido o bajado el listón de los objetivos.
Eso sí, nadie va a perder de vista las promesas y la larga e inquietante sombra de una deuda que es para quitar el sueño al más pintado. Salvo lo tiene presente y si no ya habrá quien se lo recuerde, ya...
Djukic también es esclavo de sus palabras. Ha contraído la obligación de devolver la ilusión deportiva a los miles de aficionados que acuden a Mestalla, y a los que, decepcionados, en los últimos años dejaron de hacerlo.
Ante tanto optimismo habrá quien piense que uno y otro van de farol. Tiempo al tiempo. Ahora mismo sólo toca decir ¡adelante con los faroles!
 
515 (Publicado en Las Provincias, el 7 de junio de 2013)

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