4/7/11

Éver, en el punto de mira

A cuatro días de que comience la pretemporada del Valencia, la confección de la plantilla sigue su camino, algo lento pero, según palabras de Braulio Vázquez, con buenas perspectivas, a pesar de que en las últimas horas han aparecido nubarrones que amenazan enturbiarlo.
Con independencia de fortalecer la línea defensiva, que es necesario, por no decir obligatorio, el trabajo del coordinador de la secretaria técnica debe de centrarse en el futbolista organizador que, situado por detrás de Parejo, aporte criterio al juego del equipo.
El Valencia hoy tiene ese puesto cubierto por Banega, con contrato hasta junio de 2013, aunque a nadie se le escapa que la intención del club es darle salida y encontrar un relevo que ofrezca solvencia, continuidad en el juego, implicación y menos sobresaltos.
Hasta el domingo Braulio respiraba feliz tras ver a Éver en el último partido previo al inicio de la Copa América. Había brillado en la goleada frente a Albania aunque, ¡ojo!, no olvidemos quién era el rival y que se trataba de un amistoso.
Después del debut del argentino en el torneo que debe de servir de escaparate, el gesto de Braulio ha cambiado, como el tiempo. Ever empezó literalmente con muy mal pie, por el toquecito que sirvió para que Bolivia se pusiera por delante en el marcador.
No se puede hacer sangre por un error. El mejor escribano echa un borrón. Pero ambos partidos son reflejo de lo que Éver ha ofrecido en el Valencia. Su rendimiento, en dientes de sierra, ha sido impredecible. Y desde luego no ha respondido a los más de 16 millones de euros de su contratación ni a los 1,6 de su ficha.
Éver cuesta al Valencia más de 4 millones por temporada (ficha, imagen y amortización), y con el añadido de las discrepancias con el técnico y los asuntos extradeportivos, se entiende que le busquen acomodo aunque, eso sí, sin alzar la voz. Por si acaso no hay pareja de baile y tuviera que seguir, y también, en caso de encontrarla, por el temor a que pudiera explotar en el otro lugar.

267. (Publicado en Las Provincias, 4 de julio de 2011)






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