13/9/10

Jugar con fuego

Al César lo que es del César. No se trata de un guiño al portero valencianista, aunque podría serlo porque el cacereño atraviesa ese momento de espléndida forma y madurez que muchos prefieren llamar segunda juventud. Brillante. Pero no va por César, a pesar de que ahí estén sus credenciales. Va por el presente del equipo, que acumula seis puntos en dos jornadas y ahora se dispone a afrontar en el infierno turco de Bursa el primer round de la Champions.
Esto no ha hecho más que empezar y ha empezado bien. Por algo será que nuestros mayores dicen eso de que quien da primero da dos veces. Es importante agrandar el colchón para cuando lleguen las vacas flacas, que a lo largo de un campeonato suele ocurrir.
Los seis puntos en la Liga deben de dar tranquilidad al grupo para el inicio de la competición europea. Y dicho todo eso es cuando llega la otra parte de lo del César... Por los guarismos, el Valencia ha empezado muy bien. Pero para que nadie se lo crea, enseguida hay que decir que por juego ha estado espeso y que se espera más porque hay suficiente fondo de armario para exigirlo, aunque todavía haya quien eche de menos algún esmoquin.
Ni un partido ni dos ni tres sirven de baremo. Sin embargo después de lo visto ante el Racing, al Valencia hay que exigirle bastante más. Los buenos impulsos ofensivos no encontraron el equilibrio en la defensa. Muchas ocasiones, sí; pero también demasiados apuros. En la Champions, que apenas ofrece jornadas para rectificar, tanta concesión y desajuste conduciría a la hoguera. Por eso hay que exigir más, sobre todo cuando estamos hablando de un bloque en el que en este curso prevalecen los hombres sobre los nombres.
Quienes desde hace años acuden regularmente a Mestalla, saben que la impronta del Valencia ha sido la firmeza de su zaga. Bajo esa premisa el equipo ha fraguado sus mejores éxitos. Pero no se puede esperar que en cada contra del rival César se gane la ovación de la grada. Eso es jugar con fuego. Y quien juega con fuego, acaba quemándose.
147. (Las Provincias, 13 de septiembre de 2010)

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