12/8/10

La tele, la pasta y el Valencia

Lo de la tele y el fútbol sigue dando que hablar. A medida que se acerca el inicio de la Liga y se desgranan los refuerzos de los equipos, vuelven a sonar los tambores de guerra que advierten del temor a que la competición se convierta, de nuevo, en un mano a mano entre Madrid y Barcelona.
A primeros del mes pasado, la cumbre que un grupo de representantes de equipos de Primera (entre ellos, el Valencia) celebró en el Palacio de Ibaigane de Bilbao para poner los puntos sobre los íes por la desproporción en el reparto del pastel televisivo, adquirió máximo protagonismo a pesar de que el acuerdo para la distribución económica, que hace un año se firmó por cinco temporadas, estuvo suscrito por casi todos los clubes.
Sobre el papel quedan, pues, cuatro años de diferencias sustanciales. Pero ahora mismo, a tres semanas del inicio de la Liga, vuelve la inquietud sobre la pasta gansa. Es evidente que los contratos están para cumplirlos y que para las televisiones prevalecen las audiencias. Pero no es menos cierto que para que los dos privilegiados puedan competir necesitan tener rivales.
En su caso, el Valencia mejoró sus ingresos con el acuerdo. De 30 millones de euros anuales pasó percibir 43. Y esa diferencia, por cinco campañas, supone más de 60 millones.
Pero eso no es óbice para calificar de barbaridad que entre los dos primeros se repartan casi el cincuenta por ciento del pastel. Si la diferencia con el Valencia (tercer clasificado) es del triple (130 a 43), ríete de lo que le corresponde a los equipos que cierran la tabla.
Por eso se pretende minimizar las diferencias, como ocurre en la Premier, que del primero al último clasificado apenas les separan 30 millones. En ese sentido, el presidente del Sevilla (el contrato del club andaluz acaba antes que el del resto) ya advirtió de que a la larga este asunto acabará en una Liga de dos por un lado y de dieciocho por otro. Pero, claro, eso sólo son palabras. Si resulta complejo que dos se pongan de acuerdo (¡mira la cantidad de divorcios que hay!), qué ocurrirá si es con veinte.
133. (Las Provincias, 11 de agosto de 2010)

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